Movimiento antivacunas: Un engaño muy peligroso

sábado, 4 de noviembre de 2017

Movimiento antivacunas: Un engaño muy peligroso


En los últimos tiempos el movimiento antivacunas está en un preocupante nuevo auge que nos lleva a leer con frecuencia noticias sobre el resurgimiento de enfermedades que hasta hace poco teníamos controladas en Europa. Así, casos como la epidemia de sarampión de los últimos meses en Europa (en Italia los datos médicos arrojan que casi un 90% de los pacientes que la sufrieron no estaban vacunados) hacen ver que estamos ante un problema de repercusión mucho más grave de lo que pueda parecer. El movimiento antivacunas deja a la salud pública a la merced de decisiones individuales tomadas por personas sin los conocimientos adecuados para tomar dichas decisiones, y los resultados de ello son visibles.


Casos de sarampión en Italia de 2013 a 2017  (fuente: Xataka)


Orígenes del movimiento

Edward Jenner, inventor de las vacunas (fuente: BBC)
Las ideas antivacunas estuvieron presentes en la sociedad desde los inicios de este método médico, inventado por Edward Jenner a finales del siglo XVIII. En aquella época las ideologías para poner barreras a la ciencia tenían un trasfondo sobre todo religioso. No fue hasta finales del siglo XX, concretamente en 1998, cuando este movimiento se transformó definitivamente en algo diferente dando pie a una modernización de los argumentos, tras la publicación de un estudio que relacionaba la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubéola) con aparición de casos de autismo en niños. Desde la publicación de dicho estudio, firmado por Andrew Wakefield y varios colaboradores en la revista The Lancet, las manifestaciones contra las vacunas cobraron un nuevo impulso que continúa a día de hoy teniendo una repercusión indebida.


Vacunas y autismo. Una mentira sobradamente desmentida

Andrew Wakefield publicó el fraudulento estudio que dio pie al movimiento antivacunas moderno
El estudio mencionado consiguió una notoriedad rotunda en su época, consiguiendo unir a la causa a muchos adeptos que veían la palabra de Wakefield como verdad absoluta. El estudio seguía la evolución de 12 niños tras el suministro de la triple vírica y exponía que 9 de ellos mostraban signos relacionados con el autismo tras la inoculación. Las cifras eran alarmantes y la alarma se creó, efectivamente, alrededor de las vacunas.

¿Cuál es la verdad de todo esto? Pues que el estudio era simple basura. Tras muchos años intentando recrear el estudio sin obtener nada que se acercase a las cifras de Wakefield, en 2011 se certificó que la publicación de 1998 era fraudulenta: los datos habían sido burdamente manipulados por el autor, descubiéndose además que estaba al servicio de organizaciones con intereses antivacunas. 

Antivacunas en la actualidad

Tira cómica en referencia al movimiento antivacunas (fuente: Steve Sack/Star Tribune)

¿Sirvió el desmentido oficial para acallar las voces contra las vacunas? Desgraciadamente no. A día de hoy, a pesar de todas las evidencias presentadas y de que Wakefield fue inhabilitado para ejercer la medicina en su país, sigue teniendo un amplio número de fieles seguidores que creen su falso estudio. Da igual que se demostrara que nada de aquello era cierto y que renunciar a las vacunas puede ser mortal (varias muertes se produjeron debidas a la epidemia de sarampión ya mencionada en Europa), no parece que se consiga atajar este problema de raíz, pues uno de las ramas básicas de su ideología está en la creencia de que la medicina está al servicio de intereses económicos (sin pararse a pensar que de Wakefield se demostró que sí lo estaba).

Existen otras falacias, como la tan extendida de que las vacunas contienen tasas de mercurio que pueden dañar gravemente el organismo. Lo cierto es que, por mucho que se repita esto hasta el hastío, no es algo real. A día de hoy es fácil comprobar que las vacunas que se utilizan en España no contienen mercurio, y allí donde se utiliza o utilizó (se usa como conservante) está formando parte de un compuesto no nocivo y que el organismo elimina de manera natural.

¿Puede decirse que las vacunas sean 100% seguras? Por supuesto que no, existen algunos efectos secundarios que dependen del tipo de virus que se busque prevenir, pero desde luego que las vacunas típicas y pertenecientes al calendario de vacunación están sobradamente testadas y aseguradas como para que los riesgos sean mínimos. La vacunación es una de las principales causas del aumento de nuestra esperanza de vida en los últimos siglos, y renunciar a ellas pone en riesgo la salud pública de manera evidente.

Como resumen dejo un genial y breve vídeo en el que se explica de manera muy gráfica todo lo expuesto:


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